....una segunda mirada

onivido

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“¿Hasta aquí llegas?”, se burló la mujer cuando me pasó en el sendero donde yo estaba parado contemplando el paisaje. Calculé su edad entre 40 y 45 años. Parecía un poco fofa. A lo mejor era su piel demasiado blanca que causaba esta impresión. Su compañera morena me echó una fugaz mirada; burlona me pareció. No dijo nada. Una Bermuda demasiado holgada tapaba sus rodillas. Su torso estaba envuelto en una camisa de hombre, amplia y arrugada. Llegaba hasta sus muslos y escondía sus encantos femeninos, si es que los tenía. Un mechón de pelo blanco atravesaba su melena de negro cabello rizado. Su cara era delgada. Tenía rasgos sicilianos.

“Si dos bellezas como ustedes me lo pidiesen, iría hasta el pico Naiguatᨠ, contesté.
“Pues puedes acompañarnos para protegernos de los salteadores.”
“ Hasta dónde van?”
“Yo voy hasta el Refugio, pero mi amiga sube a “La Silla.”
“Bueno, hasta La Silla no quería ir, pero las acompaño un trecho.”
Las dos continuaron la marcha y yo les seguía. En seguida me dí cuenta de que de ninguna manera habían venido a la montaña solo a pasear. La velocidad con que adelantaron por el sendero empinado no concordaba con su aspecto. No es que no haya podido seguir su ritmo, pero mi respiración se aceleraba notablemente.
Las dos damas casi no hablaban. Cuando llegamos al refugio nos paramos. La mujer que me había hablado se sentó en un banco. La otra comenzó a hacer flexiones de pecho. Conté veinte. Para no mostrar ninguna debilidad también hice veinte.
Sin embargo la morena ya había empezado una segunda serie. Hice una pausa y seguí su ejemplo. Juntos llegamos a doscientos lagartijas antes de que ella terminara la tortura.
Ahora la mujer me examinó, sin disimulo.
“Yo sigo. ¿Vienes?”
“Si, un trecho”, contesté ya con cautela.
Ahora caminabamos uno al lado del otro. La velocidad era despiadada. Cuando el sendero se hizo más estrecho aproveché la oportunidad para caminar detrás de ella. Mantuve un poco de distancia para que no me escuchara jadear.
Contrariamente a mi intención original la acompañé hasta la cima “La Silla”.
Nos sentamos en una roca y miramos al mar en el norte. Giuliana se llamaba, como su abuela italiana. Hace dos semanas había ganado el maratón de Caracas mencionó de paso. Esto levantó un poco mi autoestima bastante afectada. Al fin y al cabo había aguantado el ritmo de una ganadora de maratón. ¿Había ella adaptado la velocidad a mi condición física? Esta posibilidad turbaba mi orgullo de macho.
A partir de este día la esperaba cada domingo en el sendero. No sabía porque. Su apariencia, hasta donde se podía apreciar con la ropa que llevaba, no coincidía con mi concepto de una mujer deseable, pero me gustaba estár cerca de ella. Su voz sonaba melódica, su cara era atractiva, sus ojos negros misteriosos. Me hubiera gustado besar sus labios. Cuando me dí cuenta de esto decidí no esperarla más.
Sin embargo el próximo domingo volví a estár en el sendero, esperandola. Pero Giuliana no apareció. No quería admitir que estaba decepcionado, no solo decepcionado, sino hasta un poco triste. ¿Porque? ¿Me había encaprichado de ella?”
“¡Que va! Si me enamorara, tendría que ser de una mujer con buena figura, no de una maratonista flaca, un espantapajaros de edad indefinida.”
Este pensamiento apenas había cruzado mi mente cuando ya me avergonzaba profundamente. Giuliana no merecía esto.

En la mañana del lunes siguiente tomé el metro al centro. En la parada siguiente subió una mujer, tacones altos, un vestido que acentuaba las curvas de su cuerpo exitantemente, lo suficientemente corto para poder admirar sus muslos magníficos, lentes de sol y zarcillos, aros grandes de oro. Este sueño sacado de la portada de una revista para hombres se me acercó. La reconocí por el mechón de cabello blanco.
 
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Klaus K.

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Hola onivido,

ich brauche dafür etwas mehr Zeit - tu sai que l'italiano mi piace cosa mi sembra piu facile. Wenn ich es endlich vollständig geheckt habe (ich bin da pingelig und will etwas lernen) melde ich mich hierzu wieder. LG, Klaus
 

Klaus K.

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Hola onivido,

als mir bereits längst aufgefallener wahrer Gentleman hast du natürlich mein falsches "que" oben einfach ignoriert. Some have got, some have not.
Danke und Gruß, Klaus
 

onivido

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@Klaus " hast du natürlich mein falsches "que" oben einfach ignoriert. "Nein, Klaus das ist geschehen , weil das italienische "che" im Spanischen zu "que" wird und es mir gar nicht aufgefallen ist. Also alles in Butter.
Ciao///Onivido
 



 
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